Hipertensión Arterial

La hipertensión, también conocida como tensión arterial alta o elevada, es un trastorno en el que los vasos sanguíneos tienen una tensión persistentemente alta, lo que puede dañarlos. Cada vez que el corazón late, bombea sangre a los vasos, que llevan la sangre a todas las partes del cuerpo.
La tensión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de los vasos (arterias) al ser bombeada por el corazón. Cuanta más alta es la tensión, más esfuerzo tiene que realizar el corazón para bombear.

La tensión arterial normal en adultos es de 120 mm Hg cuando el corazón late (tensión sistólica) y de 80 mm Hg cuando el corazón se relaja (tensión diastólica). Cuando la tensión sistólica es igual o superior a 140 mm Hg y/o la tensión diastólica es igual o superior a 90 mm Hg, la tensión arterial se considera alta o elevada.

La mayoría de las personas con hipertensión no muestra ningún síntoma; por ello se le conoce como el “asesino silencioso”. En ocasiones, la hipertensión causa síntomas como dolor de cabeza, dificultad respiratoria, vértigos, dolor torácico, palpitaciones del corazón y hemorragias nasales, pero no siempre. Entre los factores que contribuyen a la aparición de la hipertensión arterial se encuentran aquellos asociados con el estilo de vida, una elevada ingesta de sodio, dietas elevadas en grasas saturadas y tabaquismo, que son algunos detonantes del padecimiento que afecta a 31.5% de la población mexicana.

“Las complicaciones de la HTA están relacionadas directamente con la magnitud del aumento de la presión arterial y el tiempo de evolución de la enfermedad, motivo por el cual es de vital importancia la detección y el tratamiento temprano de la presión arterial elevada, así como de las condiciones concomitantes como diabetes, tabaquismo o elevación anormal de la frecuencia cardiaca”. Un promedio de 15 millones de adultos mayores de 70 años de edad, y con una mayor incidencia en hombres (32.6%) que en mujeres (29%), serán diagnosticados con este padecimiento“.